BLOG EN OBRAS.

Disculpad las molestias

martes, 25 de octubre de 2011

Viaje sin retorno

Autor: Antonio Lagares






SINOPSIS de Lesbia Quintero

Un Reformatorio es el inquietante escenario donde el escritor español Antonio Lagares, hace la apertura de su novela Viaje sin retorno. A través de la voz del secretario de esa institución, nos enteramos del nombramiento de don Luis Vega, como director del centro de rehabilitación, y también de una extraña prueba que forma parte de un estudio experimental, que consiste en el intercambio de internos conflictivos. El secretario les notifica a los otros funcionarios que el general Franco conoce y aprueba ese proyecto. Damián, un joven y peligroso delincuente apodado el Manitas, se convierte en el chivo expiatorio de esta aventura literaria contextualizada en una España que padece los últimos embates del franquismo. Don Luis Vega, simula un sorteo cuyo premio consiste en unas vacaciones a un lugar que mantienen en secreto. El Manitas resulta elegido, aparentemente, por la suerte. De esta manera, el autor introduce el azar como un elemento dinamizador, el cual se convierte en la figura principal que conducirá al Manitas por una serie de extraños episodios, laberínticos y salpicados por las ocurrencias de Manuel, el taxista que lo llevará hasta su paradero. En el transcurso de la historia, el taxista le revela a su irascible pasajero, que el destino de su viaje es la ciudad San Fernando de Cádiz.
Antes de partir, el Manitas asiste a una reunión secreta con otros compañeros de encierro, los personajes que conocemos sólo por su apodo, le dan su opinión sobre tan inesperadas vacaciones. El Probeta y el Telefónica toman el sorteo como una simple casualidad, un evento sin trasfondo malicioso, pero el Profeta no comparte el criterio de sus compañeros y augura un mal desenlace.
El traslado de Damián se inicia bajo la oscura predicción de Profeta, las maldiciones del vigilante y el desprecio con que Manuel recibe al Manitas. La dinámica de la trama se desenvuelve vertiginosamente por carreteras de una geografía asfixiada por la dictadura, y por zonas ocultas en la imaginación de los dos personajes que se desplazan hacia un destino desconocido. Poco a poco el azar y la ironía se convierten en el hilo conductor que rige la historia y terminan apoderándose de los imaginarios que apuntalan la narración. Los diálogos intermitentes, los oscuros propósitos del taxista, y el misterio que pesa sobre las verdaderas intenciones del insólito viaje, son elementos que ponen en escena sentimientos ambiguos, y situaciones absurdas que se bifurcan hacia otras realidades percibidas por las enfermas mentes de los personajes.
Viaje sin retorno propone un buceo por los inciertos meandros de la mente humana, en este caso, el juego lo plantea don Luis, desde unos parámetros éticos muy particulares, pero el Manitas, lo asume desde otra perspectiva donde los juicios de sus amigos son desplazados por sus propias convicciones. Las fugaz aventura que los personajes comparten, apuntan hacia un mosaico de percepciones que indican la individualidad de cada ser humano. A lo largo de la novela, Antonio Lagares va introduciendo aspectos que relatan silenciosamente los miedos ocultos de Damián y Manuel, a bordo del taxi cada escena muestra –mediante guiños– la locura, las ilusiones, la libertad y el amor incipiente en la vida del Manitas, pero también, sus veladas maquinaciones. Al mismo tiempo, el taxista va revelando su carácter miserable, cobarde, y hasta cierto punto, ingenuo.
La obra de Antonio Lagares está estructurada con escenas profundas, donde lo lúdico es un elemento recurrente, el cual señala otras zonas de sentido que podemos interpretar como una estética del juego, y una teoría que responde a fundamentos de carácter psicológico en los que el impulso lúdico está vinculado con la creación artística, y con otros ámbitos subjetivos, como el instinto. Viaje sin retorno, es un recorrido por horizontes colmados de acción, de picardía y de un lenguaje vigoroso que mantiene el interés constante en la obra. El final es tan inesperado como dramático.


OPINIÓN de Carolina Márquez Rojas

Una "sinopsis" excelente, pero antes de introducirme en la reseña de la novela, debo decir, tanto a Antonio como a Lesbia que esto no es una sinopsis sino una reseña. Una sinopsis debe ser muy breve (es algo connatural a la palabra "sinopsis") y condensar el argumento en pocas (muy pocas) líneas, de forma que atrape al futuro lector vislumbrando lo que va a encontrar pero sin explicar nada sobre el argumento, la forma de escribir o las intenciones del autor.  Eso debe dejarse para la opinión del reseñador o del crítico, y desde luego, la del lector. Yo he escrito sinopsis de novelas de casi 500 páginas y me he extendido un par de párrafos con dos líneas. Así que... no se trata de una sinopsis en el sentido de la palabra, pues me ha dado pistas sobre el relato que no hubiera deseado conocer sin antes haberlo leído.

No me parece adecuado, pero eso es decisión del autor (creo yo, según lo que sé y conozco sobre el tema, aunque también conozco casos en que la sinopsis ha sido impuesta por la editorial, no digo que este sea el caso). Así que no voy a hablar sobre el argumento pues creo que ya se ha desvelado mucho y poco me queda por decir.

De todas formas, y esto es lo que me importa resaltar, es que esta breve novela (112 páginas), es un ejercicio de psicología sobre unos personajes al límite de sus vidas. Dejando de lado cosas que no hubiera deseado conocer con tan desafortunada sinopsis (pero excelente reseña), el relato de Lagares es inquietante, expectante, no sabes que ocurrirá a medida que vas avanzando en la trama, aunque prevees que el final no será en absoluto previsible. En los tiempos en que transcurre la novela, sabes que cualquier cosa puede suceder, y que los comportamientos de los protagonistas pueden dar un giro de tuerca en cualquier momento.

El argumento no es inverosímil. Creo que en la época franquista cualquier experimento o aberración practicada con reclusos poco más que "desahuciados" o considerados imposibles de reinsertar en la sociedad era posible. Eso es creíble. Pero aunque no lo fuera, lo que me atrae de este relato es el dibujo de los personajes y su perfil psicológico, sus conductas. El juego diabólico que se establece entre ellos es para no desear encontrarse jamás con ninguno de ellos. Personajes desesperados y agresivos, odiosos en ocasiones y a veces, solo a veces, tiernos y algo comprensibles.

Quiero agradecer al autor el habérmela enviado y animarle a continuar escribiendo.
Gracias, Antonio.

Esta es una historia cruda, realista e imprevisible y muy bien contada.
A veces el miedo se apoderó de mí, hasta no desear volver a conducir un coche, mucho menos llevar a un desconocido en el asiento del copiloto.

Un pasajero indeseable...

CAROLINA MÁRQUEZ ROJAS

2 comentarios:

Olga Olmedo dijo...

Muy buena reseña. Un saludo

Carolina dijo...

Gracias, Olga.
Abrazos...