BLOG EN OBRAS.

Disculpad las molestias

lunes, 5 de septiembre de 2011

GINKO (La primera doctora)

Autor: Jun'ichi Watanabe




SINOPSIS

Ginko Ogino parece destinada a una vida convencional, dominada por la sociedad machista del Japón del siglo XIX. Pero cuando su marido le contagia gonorrea, una enfermedad considerada incurable, se divorcia y es marginada por su propia familia. Incapaz de soportar la humillación de ser examinada por un hombre, los únicos autorizados a ejercer la medicina occidental, decide convertirse en la primera doctora de Japón. ¿Será capaz de superar los prejuicios de un país y una época incapaz de aceptar que una mujer se convierta en doctora?


«Si hubiera mujeres médico, yo e infinidad de mujeres como yo se ahorrarían esta horrible vergüenza… No cesaré hasta convertirme en la primera doctora de la historia de Japón.»


Esta es la historia real de una lucha sin tregua que rinde homenaje a todas las mujeres que desafiaron a su tiempo. Con más de un millón de ejemplares vendidos en el país nipón, llega a España la epopeya de la primera mujer que consiguió estudiar y ejercer la medicina occidental en Japón.
El relato de un sueño hecho realidad.


OPINIÓN de Carolina Márquez Rojas

Gin Ogino es una adolescente de catorce años cuando se casa por imposición de su familia y es obligada a compartir su vida con un hombre al que no conoce en el marco de un matrimonio convencional, algo normal y tradicional en el Japón del siglo XIX, la era Meiji. Pero Gin no es una mujer convencional ni tradicional como se espera de ella. Gin es contagiada por su marido de "norin", gonorrea, una enfermedad venérea incurable en esa época. Gin se siente traicionada y sobre todo anulada como mujer y persona. La gonorrea provoca esterilidad y sabe que su vida ha sido cruelmente destruída. Pero tiene valor, mucho valor, y abandona a su marido y vuelve sola a la casa de sus padres, sin importarle nada salvo su dignidad y su orgullo.
Empieza una nueva etapa en su vida. Cambia su nombre, Gin, por Ginko, porque tiene más fuerza y no suena como el nombre sencillo que se le da a las cosas sin importancia, como a un perro. Deberá soportar con entereza los comentarios de sus vecinos, el rechazo de su familia, la dura enfermedad que le provoca fiebres y calambres en el bajo vientre obligándola a estar en cama durante mucho tiempo. Solo el apoyo de su hermana Tomoko, de su mejor amiga Ogie, y con la comprensión y el amor de su madre Kayo, será Gin capaz de reconducir su vida en un mundo que desprecia a una mujer capaz de romper las reglas impuestas por una sociedad machista en la que la mujer solo vale para ser esposa y cuidar a su familia, silenciando sus pensamientos y opiniones.

Ginko toma una decisión que marcará su vida para siempre: incapaz de soportar que sea un hombre quien la examine debido a su enfermedad, decide estudiar y ser la primera médico mujer en la historia de Japón, así ayudará a otras mujeres a las que les da vergüenza acudir al médico y no tratan sus enfermedades. Será la primera en ejercer la medicina occidental frente a la medicina tradicional china imperante en la época, reservada solo a los hombres. El camino será muy duro, las humillaciones sufridas en la escuela de medicina, estudiando junto a hombres machistas y cerrados a la inteligencia y superioridad de una mujer la harán aun más fuerte y decidida a conseguir su sueño. Su destino está en sus manos...

Jun'ichi Watanabe me ha emocionado hasta el límite con esta historia real de una mujer muy avanzada a su tiempo. Ginko es real: exsistió, vivió y luchó por alcanzar su sueño, a pesar de los obstáculos y los muros a los que se enfrentó. Mujeres como ella nos han abierto el camino a las que nacimos después y nuestro propio destino ha sido y es ahora mucho más fácil de conducir y definir.

Los últimos años de Ginko Ogino se dedicaron a su clínica, al amor de su vida, Shikata, y al catolicismo al que se convirtió siguiendo también el sueño de conseguir un mundo mejor para todos.
Esta es una gran historia que proporciona sabiduría, historia de Japón, afán de superación personal y ganas de ser mujer o de ser hombres comprensivos hacia los sentimientos femeninos, que los hay en este relato.

Todo el mundo debería leer la historia de GINKO...

CAROLINA MÁRQUEZ ROJAS

8 comentarios:

Libros con alma dijo...

desgraciadamente los matrimonios concertados aún existen, es una pena que alguien de 14 años! deba casarse la verdad...

Carolina dijo...

Libros con alma: es cierto, aun existen esas cosas en países pobres y subdesarrolados... es esfuerzo de todos erradicar esas costumbres.
Pero hay que dar gracias a que de vez en cuando surjan grandes personas que ayuden a ello, como Ginko.
Un abrazo...

Tatty dijo...

No conocía el libro pero me he quedado con muchas ganas de leerlo, me encantan los libros ambientados en los paises asiáticos y la historia me ha parecido muy interesante, lo dejo anotado para leerlo en cuanto pueda
un beso!

Carolina dijo...

Tatty, este libro merece la pena leerlo, te sientes orgullosa de ser mujer... te lo recomiendo.
Besos!!

Shorby dijo...

Me lo han recomendado un par de veces y me parece una historia muy interesante.
Me ha gustado mucho lo que cuentas en la reseña =)

Besotes

Carolina dijo...

Shorby:
Pues ahora ya te lo recomiendan tres veces... y a la tercera va la vencida ;)
Anda, léelo y luego me cuentas.
Lo que cuento en la reseña no es más ni menos que la realidad de una mujer que vivió muy avanzada a su tiempo.
Besotes p'a tí, guapa y gracias por tu comentario.

Belén dijo...

Siempre es interesante conocer la historia de mujeres luchadoras y emprendedoras, sin miedo a enfrentarse al género humano que las desprecia. Hoy en día tenemos suerte de haber paliado estas diferencias, pero seguimos teniendo un durísimo camino por delante.

Carolina dijo...

Lo que sí está claro, sister, es que las mujeres han recorrido un largo camino y han conseguido muchísimas cosas, algo impensable en otras épocas.
Gracias a la insistencia, al tesón y al trabajo de mujeres valientes y pioneras, hoy en día tenemos las cosas mucho más fáciles.
Pero debemos seguir luchando, porque como bien dices, aun queda mucho camino.