BLOG EN OBRAS.

Disculpad las molestias

martes, 15 de febrero de 2011

Deseos de sangre

Carved in Stone
Autor: Vickie Taylor
Editorial RBA
ISBN: 978-84-96787-16-2


SINOPSIS

Son gárgolas –una raza de inmortales con el don de la transformación que han protegido a la humanidad a lo largo de los años. Pero ahora, deben luchar contra algo más…

Ella no podía olvidar lo que había visto….

Cuando tenía seis años Rachel Vandermere no creía en monstruos... hasta que contempló la muerte de sus padres. Ahora, ya convertida en mujer y como agente de la INTERPOL, cree tener las pruebas necesarias para demostrar la existencia de criaturas sobrenaturales, pero aún no se atreve a sacarlas a la luz. Y entonces, durante una de sus misiones en Chicago, se topa con un hombre extraordinario como nunca antes ha visto –moreno, atractivo y misteriosamente solitario.

Él no podía olvidar lo que era…

Aunque Nathan Cross parece humano, esconde en su interior algo mucho más peligroso –una gárgola. Creados hace años para proteger a la humanidad del mal, Nathan y los de su raza existen en la oscuridad, sabiendo que poco a poco van desapareciendo. Y cuando conoce a Rachel el deseo que siente por ella se ve eclipsado por el miedo a revelarle su verdadera naturaleza.
Y mientras Rachel está determinada a descubrir la verdad acerca de Nathan, ambos tendrán que enfrentarse una antigua fuerza demoníaca que amenazará su amor, sus vidas… e incluso sus mismas almas.



OPINION DE BELÉN MÁRQUEZ

Previsible… pesado… cargante…

Se diría que no tenemos palabras buenas para este libro pero, la verdad, es que sí. Estamos ante una historia romántica, poco exigente que cumple la función de entretener y de llevarnos a un mundo diferente al que estamos habituadas. Eso es lo que esperamos, cuando leemos romántica paranormal, un género que cada vez está más de moda y en el que cada vez es más difícil encontrar argumentos originales; es por eso que muchas veces, queremos hacer cosas tan diferentes y originales que podemos caer en la extravagancia y, en consecuencia, en la falta de credibilidad; y eso, a mi modo de ver, es lo que le ha pasado a Vickie Taylor.

No vamos a entrar en detalles en su manera de escribir; ya que pondría la mano en el fuego al decir, que todos los errores de estilo —refiriéndome a palabras repetidas, frases redundantes y demás— son más bien obra de la traducción y no de la autora (vamos, quiero creer eso); ahora bien, no hay cosa más pesada que leer una historia en la que se reiteran palabras constantemente, sobretodo en escenas de acción y sexo.
El argumento en sí mismo, no está mal, es bastante original pero poco creíble. Estamos muy acostumbradas a leer sobre vampiros, licántropos e incluso algún que otro fantasma, pero no habíamos tratado el tema de las gárgolas hasta hoy (al menos yo). Pero… ¿qué es una gárgola?

En las cornisas de muchos edificios de estilo gótico sobresalen las figuras de unos seres fantásticos y diabólicos que cumplen la función de desagües dentro del conjunto. Son auténticas obras de arte creadas por la mano del hombre y semejan dragones o serpientes con las fauces abiertas y enormes colmillos salientes. Algunas tienen alas y cuernos, cuerpo de león y escamas de pez. En muchas ciudades de Europa cuentan que las gárgolas cobran vida por la noche y salen a saciar su hambre criminal. Algunos cómics nos plantean que incluso pueden transformarse en seres semejantes al hombre para poder mezclarse entre nosotros e incluso protegernos de cualquier fatalidad, eso sí, cuando la noche termina, vuelven a ocupar su lugar, en los alto de alguna edificación, y transformados, de nuevo, en piedra.

El argumento que nos plantea Vickie es diferente. Aquí, las gárgolas no se transforman en piedra. Puede ser un punto de originalidad o una patada a la tradición —según se mire— pero como hoy en día todo es permisible y hasta los vampiros brillan a la luz del sol en lugar de quemarse, lo dejaremos pasar. Lo que no puedo dejar pasar son las cosas incoherentes y que vamos a ir comentando.

Con referencia a las gárgolas. Puedo entender —aunque me cuesta y mucho— que no se transformen en piedra (entonces ya no es una gárgola, pero en fin…) pero no entiendo que estén hablando todo el rato de una terrible maldición que los obliga a transformarse en monstruos y luego resulta que han de pronunciar una frase para hacerlo. Bueno, a veces sí y a veces no, tampoco lo entiendo; como tampoco entiendo lo del «despertar», que si hubiera respetado la tradición, podría significar que «despiertas» a la vida después de estar transformados en piedra, cosa que aquí no ocurre. Aquí, el «despertar» es el hecho de transformarse en monstruo, o dicho de otro modo, el hecho de dejar que salga su verdadera naturaleza. Pero esto son cositas que a lo mejor nos puede llevar a equívocos por el hecho de estar mal traducido o que la autora no nos ha dejado muy claro lo que pretendía con esta extraña raza de seres.

Lo que tampoco me gusta es todo el contexto o situación en sí, es decir: la chica es policía, y no una policía cualquiera sino una «súper poli» ya que es de la Interpol. Hasta ahí bien pero, para ser de la Interpol es bastante patosa, siempre se mete en problemas e incluso con peligro de muerte cosa que «el chico» evitará. ¿Dónde estaba él hasta entonces? ¿Qué hacía ella? ¿Cómo resolvía estas situaciones? Tampoco comprendo que en todo el libro ella no tenga otra cosa que hacer que andar buscando monstruos infantiles; que ocurre, ¿la Interpol no tiene más casos? ¿Qué ha pasado con sus compañeros de trabajo?

En general y, como bien he dicho antes, es entretenida pero muy pesada de leer por el tema redundante y repetitivo que llega incluso a molestar. Sin embargo Vickie Taylor no ha conseguido engancharme a la serie. Los personajes no están claramente definidos y las situaciones en las que los personajes se conectan telepáticamente no están bien definidas aunque hay un buen intento. No he encontrado ningún personaje lo suficientemente atractivo como para querer seguir leyendo, cosa que si me ha pasado con otras escritoras. Si le pusiéramos nota a las lecturas, le pondría un 4. Por cierto, he de ir a la librería para que no me guarden el siguiente de la serie.

1 comentario:

Carolina dijo...

Claro como el agua y muy bien argumentado!
Gracias que no la compré, pero ya me la pasarás, que quiero leerla por pura curiosidad... jeje