BLOG EN OBRAS.

Disculpad las molestias

domingo, 16 de enero de 2011

Los viejos papeles

Autor: David G. Panadero





SINOPSIS


Arturo Iglesias es un joven periodista de vida laboral errática. Tiene que morir su madre para que empiece a hacer su vida. De la mano del viejo escritor Mateo Duque, profundizará en un enigma literario que le dará más respuestas de las que estaba buscando.



Calificada por Luis de Luis como la combinación definitiva de Dino Buzzati y las películas de Sergio Leone, Los viejos papeles combina el mundo interior con un código de honor insobornable, y nos presenta unos personajes que caen víctimas de sus ideales.
David G. Panadero, creador de la revista Prótesis, aprovecha sus extensos e intensos conocimientos de la novela popular española para ofrecernos una mirada nostálgica pero nada complaciente al mundillo de las novelas de kiosco. Como telón de fondo, el Madrid de tiempos de Franco, los sindicatos y los intentos de convocar una huelga general… Todos ellos son ideales fracasados que arrastran a sus personajes.


OPINIÓN DE CAROLINA MÁRQUEZ ROJAS
 
Tengo muchos viejos papeles en casa. De otros muchos me he desprendido o, mejor, lo han hecho otros por mí, pues yo he sido siempre incapaz de hacerlo, de romper con ese vínculo hacia el pasado que representan esos papeles. Todos conservamos en papel muchos momentos de nuestras vidas, y lo hacemos porque desconfiamos de la memoria; ésta nos traiciona y gracias a lo que un día escribimos podemos recordar la verdad en torno a lo que sucedió.

Quiero dar las gracias a mis amigos de Ngc Ficción, una vez más, por permitirme participar en sus proyectos y por compartir grandes historias de grandes autores.

He leído este libro con curiosidad e interés. Yo crecí rodeada de libros; desde muy niña los libros campaban a sus anchas por todos los rincones de mi casa, gracias a mi madre, la más grande lectora que he conocido nunca. Ella leía libros “serios” y yo se los robaba –aún guardo muchos de aquellos libros, ediciones de hace 30 o 40 años-. Lo que me pregunto, ahora, es de dónde salían aquellas pequeñas novelas de quiosco: relatos de Marcial Lafuente Estefanía, Corín Tellado, Carlos de Santander, Clark Carrados, Zane Grey, Silver Kane… creo que pertenecían a otra persona y no sé cómo llegaron hasta mí.

Esas novelas se convirtieron en viejos papeles para mí: daría lo que fuera por volver a tenerlas en mis manos porque seguro guardan recuerdos de aquella etapa de mi vida. Ya no las tengo y con su pérdida se van mis memorias y parte de mi pasado.

He de darle las gracias a David G. Panadero por convertirse en uno de mis viejos papeles. Me ha hecho recordar momentos que creía olvidados para siempre. Con su forma de narrar tan sencilla me ha introducido en la relación entre dos personajes que representan pasado y presente, acaso el futuro compartido. Una interacción entre dos seres que se lo cuentan todo, absolutamente todo: la verdad sale a la luz como así debe ser, a través de un relato inacabado que es el resumen de sus propias y auténticas vidas, bajo la ambientación de un Madrid franquista en el que toda forma de oposición, toda opción sindicalista, toda idea de libertad era cruelmente aplastada arrastrando muchas vidas al ocaso y la desolación. Una vieja novela debe ser terminada, aunque ello les cueste tener que vivir una y otra vez su pasado común.

Todos tenemos viejos papeles y Panadero me ha ayudado a reencontrarme con los míos.

Gracias por devolverme parte de mis recuerdos…



CAROLINA MÁRQUEZ ROJAS

7 comentarios:

Carolina dijo...

Por cierto, la portada es xula de coj...

Anabel Botella dijo...

Sí, la portada es genial y te transporta a otra época. Siento curiosidad por esta novela y por esos papeles del pasado.

Belén dijo...

Pues yo tiro todo lo que puedo y más, si no... ¿dónde guardaría tanto libro? Las fotografías es lo único que me gusta conservar y siento que ahora, tan de moda el formato digital, correrán sin duda alguna peligro de extinción ya que cuando falle el disco duro u olvide guardarlas en algún otro lugar, estás se perderán irremediablemente.

La portada es guapísima y su formato todo un acierto ya que nos recuerda a esas viejas novelas que nos recordaba Carlolina que, por cierto, eran también de tu madre, al menos, las de Zane Grey.

Carolina dijo...

Anabel, es curioso lo que esta pequeña-gran novela me ha hecho pensar y recordar. Cuando la recibí (gracias a los amigos de NGC Ficción y a la maaravillosa PilyB), no podía dar crédito: una pequeña novela (por sus dimensiones), no por su contenido, semejante a las viejas novelas de quiosco. Me quedé, estupefacta, sorprendida y me reí como hacía tiempo que no lo hacía. Supe enseguida que me iba a gustar como así ha sido. David es un artista de las letras...

Carolina dijo...

Belén, sister, yo sabía que las novelas de Zane Grey eran de mamá, aún recuerdo cuando me enseñó la colección completa escondida en su armario... fue genial.
¿El resto eran de ella? Eso no lo recuerdo... la memoria, ya sabes, falla si no hay viejos papeles...

Belén dijo...

Supongo que todas eran de ella (aunque hoy se lo podemos preguntar cuando vayamos a hacer café) ahora bien hubo una época, cuando eras muy joven y que Pili te enseñó las novelas románticas radiofónicas que te dió por cobrar novelitas románticas a escondidas, no sé si eran las de Corin Tellado, podría ser... lo que si que recuerdo es que eran de Jazmín... ¿recuerdas?

Carolina dijo...

Eran de Jazmín, claro que me acuerdo!! Y esas novelas son parte de los viejos papeles que mamá me tiró.
Por cierto, misterio resuelto: preguntando a mamá, resulta que las novelas eran de sus tíos...vaya, vaya