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Disculpad las molestias

martes, 6 de abril de 2010

Reliquias

Autor: Pip VAUGHAN-HUGHES


Inglaterra, 1235. El hermano Petroc, un joven monje novicio, cae en una trampa urdida por Sir Hugh de Kervezey, antiguo templario e hijo bastardo del obispo. Acusado falsamente del robo de una reliquia de incalculable valor y del asesinato de un sacerdote, se ve obligado a huir y confiar su destino a un enigmático capitán de barco, coleccionista y traficante de objetos sagrados. Dejando atrás su inocencia y aprendiendo a esquivar el largo brazo de la Iglesia, comenzará así una nueva vida en la que no faltarán las aventuras llenas de acción, conocerá el amor y la sombra de Sir Hugh de Kervezey planeará sobre él sin descanso.


Ante esta sinopsis uno puede pensar que va a encontrarse con un relato lleno de acción y aventuras, plagado de monjes, templarios y traficantes de reliquias sagradas… ¡nada más allá de la realidad!

Reliquias (aún trato de averiguar el porqué de este título) es la historia de un joven novicio (el noviciado le dura tres páginas) que se ve inducido a cometer un delito y es pillado con las manos en la masa. Es acusado injustamente del robo, puesto que él pensaba que lo cogía de manera lícita para el obispo, y del asesinato del monje que lo descubre en tal fragante acción. En realidad es engañado por el Sir Hugh de Kervezey cuyo «título» de templario no aporta nada novedoso ni interesa para nada a la trama, podría haberse tratado de cualquier otro tipo de soldado o simplemente haber sido un matón a sueldo. La cuestión es que sólo le sirve al autor como excusa para situarnos la historia en una época determinada porque, aunque la sinopsis hable de templarios, no se trata de una novela histórica, no enlaza situaciones con hechos históricos relevantes sino que se limita a narrar la historia de Petroc a bordo del Cormorán, el barco pirata que lo acoge en su huída.

A medida que me iba empapando de la historia de Petroc, iba recordando aquellas aventuras típicas de la literatura fantástica en las que un joven bastante tonto y sin experiencia se convertía en un hombre (y ya de paso, en héroe). La única diferencia con aquellas historias es que no están ambientadas en mundos imaginarios ni salen criaturas mágicas. La escritura es fluída, sin muchas florituras y aunque no sea una novela de acción propiamente dicha, te atrapa lo suficiente como para llegar hasta el final.

En cuanto a los personajes, no hay mucho que decir. Son bastante típicos y sosos, con poca personalidad (exceptuando a Petroc), y trabajados en poca profundidad tanto psíquica como psicológicamente. Tenemos al protagonista-héroe de la historia, su amigo del alma, el malo, el extraño que le ayuda y que se convertirá en un eje importante en su vida, la chica…; pero, en general, poco nos aportan y tampoco nos dejan satisfechos con sus previsibles hazañas.

Reliquias es el primer libro de lo que pretende ser una serie y aunque puede leerse de manera independiente, es de suponer que en las siguientes aventuras de Petroc, habrá un hilo argumental que nos esclarecerá pequeños detalles que no han quedado del todo claros en este libro. O eso, o es más simple de lo que yo suponía.

En resumen, una historia entretenida, sin grandes pretensiones y fácil de olvidar.

1 comentario:

Carolina dijo...

Pues eso, fácil de olvidar y pasar página, nunca mejor dicho!